lunes, 4 de octubre de 2010

Nadie escapa de la pena de perder un ser querido

Estos días he estado ausente por ciertas circunstacias trágicas en mi familia. El día 1º de octubre, el viernes pasado, falleció mi abuelo, con casi 77 años de edad, un día antes de mi cumpleaños, y 21 días antes del suyo. Teníamos planeado festejar mi cumpleaños junto a la familia y mis abuelos, pero en lugar de eso Dios cambió nuestros planes y se lo llevó, dejando una viuda destrozada y desconsolada, y una familia hecha trizas.
El pasado 20 de agosto mis abuelos habían cumplido Bodas de Oro. 50 ejemplares años juntos, simpre amándose, cuidándose uno al otro. Eran personas muy activas, siempre salían a pasear, de viaje, a bailes de veteranos, dondequiera que fuera uno iba el otro.
Pero al enfermedad y la tragedia terminó con la felicidad de mi abuela, dejándole solo el recuerdo, recuerdo que hace brotar un mar de lágrimas a todo momento.
Mi abuelo, hombre trabajador desde su niñez, hombre ejemplar como padre, hermano, hijo, abuelo. Siempre dando consejos, siempre animándo a los demás, ayudandonos en todo, con sus propias manos construyó sus casas, con esfuerzo y sudor; con una bicicleta y una muda de ropa como patrimonio, vino del campo a la ciudad, en su juventud, y desde enconces, trabajó cada día para salir adelante, y hoy nosotros podemos ver el fruto de su esfuerzo, todo lo que logró con voluntad y dedicación.
Yo jamás habia perdido a un ser querido. Ha sido un golpe muy duro para mi.
Todo lo que aprendí de él, lo que me dió, y cómo me cuidó siempre, lo voy a atesorar en mi corazón cada día de mi vida...

Te voy a extrañar Tata.
Te queremos mucho!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Deja tu mensaje, pedido o agradecimiento aqui. (Si contienen Insultos, palabras ofensivas u obsenas, serán eliminados)..

Quizá también te interese